De vez en cuando se ha lanzado la acusación de que
cualquier iglesia que apoye un punto de vista profético que resulte no ser
cierto es un “falso profeta”, de acuerdo con Deuteronomio 18:20-22. Este
pasaje menciona que “el profeta que presumiere hablar palabra en mi
nombre, que yo no le haya mandado hablar, ó que hablare en nombre de
dioses ajenos, el tal profeta morirá. Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo
conoceremos la palabra que el Altísimo no hubiere hablado? Cuando el
profeta hablare en nombre de el Altísimo, y no fuere la tal cosa, ni
viniere, es palabra que el Altísimo no ha hablado: con soberbia la habló
aquel profeta: no tengas temor de él”.
¿Es válida la acusación? Si se hace una consideración
sin prejuicios de la cita de Deuteronomio, se puede concluir que tal
crítica no aplica a muchas de las predicciones que se han documentado.
¿Por qué?
Pues bien, muchas de las predicciones que se han
considerado hasta ahora no surgen porque alguna persona haya afirmado que
Dios le ha hablado o le haya mandado personalmente difundir alguna
profecía original. Casi todas las predicciones fueron puntos de vista
erróneos sobre profecías verdaderas ya escritas en la Biblia. Las
interpretaciones fueron inexactas, pero las profecías y relatos bíblicos
siguen siendo verdaderos.
Incluso, en Mateo 24:44 Jesús parece indicar que los
cristianos verdaderos que vivieran durante el tiempo del fin harían
predicciones inexactas sobre el tiempo específico de su venida: “Por
tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de
venir á la hora que no pensáis”. Los discípulos de Cristo pensarían en
alguna hora en que se cumplirían las profecías, pero se equivocarían. Eso
no los convertiría en falsos profetas, pues ellos no pronunciarían ninguna
profecía, sino que se equivocarían al interpretar las profecías bíblicas.
En cambio, lo que sí podrían considerarse ejemplos de
la definición deuteronómica son los que se incluyen a continuación, para
destacar la diferencia.
El periódico californiano Press-Telegram, el 15 de
febrero de 1988, pág. A2, relató bajo el titular “17 esperan pacientemente
en la iglesia un tornado divino”: “Annie Sims, la esposa del predicador,
pronunció la profecía en una reunión de oración a mediodía a finales de
diciembre: ‘El Señor dijo que iba a enviar un tornado, y muchos morirán’,
recuerda ella, diciendo que Dios habló a través de ella durante el
servicio de oración, ‘Iba a enviar su furia y su venganza sobre la gente’.
De modo que 17 miembros fieles de la iglesia Repairer of the Breach Church
of God in Christ se reunieron en su pequeña iglesia de la costa oeste.
(...) La sra. Sims, de 39 años de edad, profetizó primero que el tornado
llegaría el 3 de enero, luego el 24 de enero. Ambas fechas pasaron sin
acontecimientos. El matrimonio Sims ahora dicen que Dios retrasó el
tornado a fin de ganar tiempo para difundir la advertencia”.
De modo similar, la edición del 1 de enero de 1990 del
mismo periódico, pág. A3, informó: “Unos 1.000 miembros de la iglesia
Church Universal and Triumphant se reunieron en la comuna del grupo junto
al parque nacional de Yellowstone este fin de semana, para lo que dicen
que puede ser el último Año Nuevo. Durante la reciente visita de un
reportero a la comuna, se cambiaban cada día las señales conocidas como el
Horario de El Moyra en una cuenta atrás hasta el Año Nuevo, pues respecto
a esa fecha, la profetisa afirma que un ‘maestro ascendido’ llamado El
Moyra le ha dicho que ‘se preocupe y esté preparada para un primer ataque
de la Unión Soviética sobre los Estados Unidos’”.
Estos ejemplos no presentan interpretaciones de
profecía ya escrita hace siglos en la Biblia, sino que se trata de
profecías originales, transmitidas de forma ostensible directamente de una
fuente sobrehumana o divina. Esta diferencia suele pasarse por alto a
menudo.
EJEMPLOS BÍBLICOS DE PREDICCIONES FALLIDAS
REALIZADAS POR SIERVOS DE DIOS
Es interesante notar que la Biblia proporciona ejemplos
de siervos fieles de Jehová que entendieron mal y por tanto
malinterpretaron el propósito de Dios en alguna situación profética.
Consideremos el caso del reputado profeta Natán en 1
Crónicas 17:1-4: “Y aconteció que morando David en su casa, dijo David al
profeta Nathán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de
el Altísimo debajo de cortinas. Y Nathán dijo á David: Haz todo lo que
está en tu corazón, porque Dios es contigo. En aquella misma noche fué
palabra de Dios á Nathán, diciendo: Ve y di á David mi siervo: Así ha
dicho el Altísimo: Tú no me edificarás casa en que habite". El versículo
15 añade: "Conforme á todas estas palabras, y conforme á toda esta visión,
así habló Nathán á David”. El profeta tuvo que rectificar. Se había
mostrado seguro de que Dios apoyaría a David con los proyectos que tenía,
pero se equivocó.
El evangelio de Juan, capítulo 21 y versículos 22 y 23
nos proporciona otro ejemplo. Hablando acerca del apóstol Juan, Jesús
declaró: “Dícele Jesús: Si quiero que Él quede hasta que yo venga, ¿qué á
ti? Sígueme tú. Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel
discípulo no había de morir. Mas Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si
quiero que Él quede hasta que yo venga ¿qué á ti?”. ¿Fue cierta esta
predicción atribuida a Cristo y difundida entre los miembros de la iglesia
primitiva? No, no lo fue.
Posiblemente, el caso más conocido de expectativas
futuras erróneas registradas en la Biblia se encuentra en Hechos 1:6, 7.
Aquí, los discípulos preguntaron al resucitado Jesús: “Señor, ¿restituirás
el reino á Israel en este tiempo? Y les dijo: No toca á vosotros saber los
tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad” Este pregunta
indicó cuál era su punto de vista profético sobre lo que esperaban que
Jesús hiciera en su primer advenimiento. Esto también se indica en el
evangelio de Lucas capítulo 24 versículo 21. En este pasaje, a dos de los
discípulos de Jesús que caminaban hacia la aldea llamada Emaús se les unió
el Jesús resucitado sin que le reconocieran. Hablando sobre las
expectativas que habían abrigado respecto a Cristo, dijeron: “Mas nosotros
esperábamos que Él era el que había de redimir á Israel”. Este punto de
vista sobre las profecías que tenían los apóstoles de Cristo resultó un
error. El Reino de Cristo no se estableció en el Israel natural en el
primer siglo. Los apóstoles y sus asociados tuvieron que ajustar su forma
de pensar y por tanto su enseñanza sobre este asunto.
CONCLUSIÓN
Para aquellos que aceptan la Biblia como Palabra de
Dios, sus profecías son absolutamente verdaderas y confiables. No pierden
valor por el hecho de que alguien las interprete erróneamente,
independientemente de quién lo haga. Merecen nuestro respeto e interés
pues transmiten esperanza sobre un mundo mejor en el que el Creador
ocupará su debido lugar en los corazones y mentes de todas las criaturas
inteligentes y en el que todos sus súbditos obedientes y amorosos se verán
libres de la enfermedad, el dolor y la muerte.
Todas las citas bíblicas están tomadas de la versión Reina-Valera
de 1909. Las citas de publicaciones de los testigos de Jehová están
basadas en sus ediciones en inglés. El artículo está basado en parte del
artículo "The Churches, Jehovah's Witnesses, and the Question of
Unfulfilled Prophetic Expectations", publicado por Hal Flemings en http://www.jehovah.to/exegesis/general/prophetic.htm
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