¿Por qué las expectativas proféticas erróneas
no convierten a una religión en un “falso profeta”?
Un repaso detenido de la historia eclesiástica revela
una crónica de predicciones no cumplidas realizadas por dirigentes
religiosos. En muchos casos fueron acontecimientos turbulentos o cambios
sociales los que hicieron surgir tales expectativas. Hay casos en que al
no materializarse tales predicciones, las masas experimentaron una pérdida
de fe o una profunda decepción. De hecho, hay individuos hoy en día que,
debido a esta historia de predicciones fallidas, son renuentes a dar
credibilidad a cualquier pronóstico de tipo religioso.
Muchas personas están al tanto de que la Biblia
contiene información de tipo profético. Y algunos piensan que la Biblia es
responsable directa de muchas predicciones fallidas. Pero otros sienten
que la Biblia no es responsable, sino que individuos han leído
interpretaciones que no tenían base en las profecías bíblicas.
Este artículo documentará algunos casos de predicciones
no cumplidas dentro de grandes confesiones religiosas que profesan ser
cristianas y predicciones o expectativas similares de los testigos de
Jehová. Después examinaremos la afirmación de que algunas de estas
predicciones hacen que las fuentes sean “falsos profetas”. Por último,
consultaremos la Biblia para resolver algunos puntos de controversia.
La cuestión en relación a la Iglesia Luterana
Una de las confesiones protestantes más prominentes es
la Iglesia Luterana, originada por el reformador Martín Lutero
(1483-1546). El empeoramiento de los acontecimientos durante el siglo XVI
llevó a Lutero a predecir que el fin del mundo era inminente.
De acuerdo con Reformation Principles and Practice:
Essays in Honor of Arthur Geoffrey Dickens, pág 169, Lutero afirmó:
“Por mi parte, estoy seguro de que el día del juicio está a la vuelta de
la esquina. No importa que no sepamos el día exacto... quizá alguien pueda
calcularlo. Pero es cierto que los tiempos están llegando a su fin”. El
investigador Robin Bruce Barnes, en su libro Prophecy and
Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, págs. 32 y
40, declara: “Para Lutero, había un claro modelo de degeneración en la
historia mundial (...) Al hacer coincidir hechos históricos con profecías
bíblicas, Lutero pudo anunciar la proximidad del cataclismo final y la
liberación de los creyentes con relativa certeza. Estaba por tanto seguro
de que su propio tiempo era el ‘tiempo del fin’ mencionado en Daniel 12,
cuando el significado de tales profecías iba a ser revelado”.
Siguiendo la proclamación de un desastre inminente tras
la muerte de Lutero, aparecieron regularmente recopilaciones de sus
predicciones. Algunos eran panfletos breves, como “Las varias
declaraciones proféticas del doctor Martín Lutero, el tercer Elías”.
Acerca de este, el escritor luterano Robin Bruce Barnes, escribió en el
libro Prophecy and Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran
Reformation, pág. 64: “Lutero había profetizado que, tras su muerte,
el Evangelio desaparecería”. Un celoso luterano llamado Adam Nachenmoser
escribió una voluminosa obra titulada Prognosticam Theologicum hacia 1584,
en la que trataba de interpretar todas las profecías de la Biblia. En un
caso (según la obra anteriormente citada de R. B. Barnes, págs. 121, 122),
Nachenmoser predijo que “en 1590 el Evangelio sería predicado a todas las
naciones y se alcanzaría una maravillosa unidad. (...) El último día
entonces estaría cercano. Nachenmoser ofreció numerosas conjeturas sobre
la fecha; 1635 parecía la más probable”.
Otro dirigente luterano, Andreas Osiander, escribió
Conjeturas sobre los últimos días y el fin del mundo (en latín en 1544
y en alemán en 1545). En esta obra se afirmó (según la obra de R. B.
Barnes, pág. 116) que “la caída del Anticristo estaba prevista para 1672.
Seguiría un período de unos 16 años durante el cual se predicaría el
Evangelio por todo el mundo. Al final de ese tiempo, al empezar a pensar
las personas que todo iba bien y que podían vivir como quisieran, caería
un terrible castigo sobre ellos y el Señor vendría como un ladrón en la
noche”.
Todas estas predicciones luteranas fallaron
La cuestión en relación a la Iglesia Católica Romana
La enorme Iglesia Católica Romana tiene también una
historia de predicciones que nunca se cumplieron.
Gregorio I (Papa en 590-604), predijo que el fin del
mundo era inminente en una carta que escribió a un monarca europeo llamado
Etelberto. Según se cita en el libro de Bernard McGinn, Visions of the
End—Apocalyptic Traditions in the Middle Ages, pág. 64, este Papa
escribió: “Además, también deseamos que sepa su majestad, según hemos
aprendido de las palabras del Dios Todopoderoso en sus Santas Escrituras,
que el fin del presente mundo está ya cercano y el eterno Reino de los
Santos se aproxima. Al irse aproximando este fin del mundo, sucederán
muchas cosas inusuales: cambios climáticos, terrores del cielo... Estas
cosas no van a suceder en nuestros propios días, pero todas ellas vendrán
a continuación de nuestros tiempos”.
Según Cyclopaedia of Biblical, Theological &
Ecclesiastical Literature, de M’Clintock y Strong, tomo 1, pág. 257,
“Hacia el año 950, Adso, un monje de un monasterio de Franconia
occidental, escribió un tratado sobre el anticristo, en el que asignaba un
tiempo posterior para su venida, y también para el fin del mundo. (...)
Dice: ‘Un rey franco restaurará el Imperio Romano y abdicará en el monte
de los Olivos, y al disolverse su reino, el Anticristo será revelado”.
Este estudio no estaría completo sin hacer referencia a
las predicciones del abad católico romano Joaquín de Fiore, célebre
escritor y clérigo. Según Robin Bruce Barnes, en su libro Prophecy and
Gnosis-Apocalypticism in the Wake of the Lutheran Reformation, pág.
22, “El pensador profético más original de la alta edad media fue el abad
calabrés Joaquín de Fiore (1131-1202). (...) En sus escritos más
influyentes, Joaquín interpretó la historia a través de la Biblia como un
desarrollo progresivo de tres fases, cada una de las cuales era gobernada
por una persona de la Trinidad. La Edad del Padre, una edad de temor y
obediencia bajo la Ley, había sido consumada con la venida de Cristo. La
Edad del Hijo era la época presente de la fe y la tutela bajo el
Evangelio. Sería seguida a su vez por la Edad del Espíritu Santo. (...)
Esta tercera y última fase histórica, en la que se consumaría la historia
humana, ya estaba en sus albores a finales del siglo XII; Joaquín esperaba
su realización completa una generaciones después del año 1200”.
Otro católico, Arnaldo de Villanova (según Visions
of the End, pág. 147, y Prophecy and GnosisApocalypticism in the
Wake of the Lutheran Reformation, pág. 24, de McGinn) predijo que el
Anticristo aparecería en 1378.
Es obvio que todas estas predicciones católicas
fallaron.
La cuestión en relación con la Iglesia Bautista
La Iglesia Bautista, con sus muchas ramificaciones, es
una de las iglesias protestantes más prominentes en el mundo. También
tiene su propio registro de predicciones especulativas. Según When
Prophecy Fails, de Festinger, Riecken y Schaeter, pág. 7, uno de los
primeros grupos, “los anabaptistas de principios del siglo XVI creían que
el Milenio tendría lugar en 1533”.
Hoy día, en el tema del gobierno milenario de Cristo,
al menos un bando de la Iglesia Bautista debe estar equivocado respecto a
sus predicciones, pues hay básicamente dos puntos de vista proféticos en
conflicto dentro de esa iglesia. Los autores O.K. Armstrong y Marjorie
Armstrong lo dejaron claro en el capítulo 17 de su obra The Indomitable
Baptists: "Un tema favorito de disputa entre bautistas
ultraconservadores es la doctrina del Milenio, en relación con la segunda
venida de Cristo. Una mención del Milenio en el libro de Apocalipsis,
tomada literalmente, hizo surgir argumentos sobre el gobierno de Cristo
sobre la Tierra, ya sea por mil años antes de su ascensión final o durante
los mil años de después". Un grupo recibió el nombre de “premilenaristas”
y el otro de “amilenaristas”, lo que hace surgir la cuestión de cuál grupo
hizo la predicción correcta. Evidentemente, hay algún tipo de predicción
fallida dentro de otra confesión ampliamente respetada.
A principios del siglo XX, el conocido Dr. Isaa M.
Haldeman, pastor de la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Nueva
York, predijo que antes de que los judíos volvieran a Palestina aparecería
el Anticristo. En su libro The
Signs of the Times, págs. 452-453, Haldeman explicó: “Las
Escrituras enseñan que este hombre (el Anticristo) será el principal
factor de que vuelvan los judíos como conjunto a su propia tierra; que
será el poder que consiga el éxito del sionismo; que a través de él
triunfará el nacionalismo de los judíos”. Cuando se fundó Israel en 1948,
los judíos fueron restaurados a Palestina sin que hubiera llegado el
Anticristo.
La cuestión en relación con las iglesias evangélicas pentecostales
Una de las principales iglesias protestantes
“carismáticas” de nuestro tiempo es Asambleas de Dios. Este grupo tiene
una rica historia de predicciones que no se cumplieron.
Un estudio definitivo sobre las predicciones realizadas
por esta iglesia se publicó en 1977 bajo el título Armageddon Now!.
Su autor, Dwight Wilson, es un ministro ordenado de Asambleas de Dios y ha
servido como catedrático de Historia en el seminario Bethany
Bible en Santa Cruz, California. Este libro habla de predicciones
fallidas de esta y otras iglesias, y en su sobrecubierta se incluye el
siguiente aviso: “El autor advierte a sus compañeros premilenaristas que
perderán credibilidad si siguen viendo en cada crisis política un
cumplimiento seguro de profecías bíblicas pese a sus obvios errores
relativos a crisis anteriores”.
Durante la 1ª Guerra Mundial, la revista The Weekly
Evangel, publicación oficial de Asambleas de Dios, hizo la siguiente
predicción en su número del 10 de abril de 1917, pág. 3: “Aún no estamos
en la lucha de Armagedón propiamente dicha, sino en su comienzo, y puede
ser, si los estudiantes de profecías interpretan bien las señales, que
Cristo venga antes de que termine la actual guerra, y antes de Armagedón.
(...) La guerra preliminar al Armagedón, al parecer, ha comenzado”.
El número del 13 de mayo de 1916 de la misma revista,
págs. 6-9, incluía un artículo titulado “Los tiempos de los gentiles” en
el que se hicieron más predicciones. Entre ellas, de declaró: “Tal como
Israel perdió el dominio sobre su tierra al principio de estos tiempos de
los gentiles (606 a.E.C., según el autor de este artículo), parece que la
primera fecha terminal marcaría algún tipo de principio de restauración de
la tierra. ¿No da esto gran significado al movimiento sionista de parte de
los judíos? (...) Qué inspirador es el pensamiento de que, si 1915 o 1916
resulta ser la primera fecha terminal, entonces los 19 años más hasta 1934
o 1935 pueden abarcar el tiempo del fin con su torbellino de
acontecimientos, como el reino de los diez reyes, el Anticristo, el pacto
de siete años...”.
Un destacado dirigente de Asambleas de Dios, Thomas M.
Chalmers, en un sermón pronunciado a principios de los años 20 del siglo
pasado ante la Iglesia de Asambleas de Dios de Springfield, Missouri, hizo
predicciones basadas en su exégesis de Ezequiel capítulo 38. En parte
afirmó: “Dentro de media docena o una docena de años (yo no creo que sean
una docena de años), una bonita mañana los habitantes de Jerusalén verán
una gran nube (véase el versículo 16); en pocos minutos, la nube
desarrollará una gran nube de aviones que harán aterrizar a decenas de
miles de hombres sobre el suelo de Palestina” ("Palestinian Mandate
Approved", The King*s Business, XIII ,noviembre, 1922, pág. 1137).
Las predicciones de Chalmers no se cumplieron.
La cuestión en relación con otras confesiones
Como prueba de que el arte de hacer predicciones
erróneas dentro de la comunidad de la Iglesia tradicional no se ha
limitado a las confesiones luterana, católica romana, bautista y
pentecostal, tenemos los hechos que se constatan a continuación.
En el tomo II de The Prophetic Faith of our Fathers,
el autor Leroy Edwin Froom hace la siguiente declaración (en las págs. 417
y 419) acerca de un prominente prelado anglicano: “Edwin Sandys
(1519-1588), arzobispo de York y primado de Inglaterra, nació en
Lancastershire. (...) Sandys dice: ‘Ahora bien, dado que no conocemos el
día y la hora, estemos seguros de que esta venida del Señor está cerca. Él
no es lento, como entendemos la lentitud. Que está próximo puede
probablemente concluirse a partir de las Escrituras en diversos lugares.
Las señales mencionadas por Cristo en el Evangelio, que deberían ser las
precursoras de este día terrible, se han cumplido casi todas”. Esta
predicción, realizada hace más de 400 años, ha resultado claramente
errónea.
Una predicción bien conocida por los estudiantes de
esta materia la realizó un dirigente de la Iglesia Nacional de Escocia,
el “reverendo” John Cumming (1807-1881). En su libro Redemption Draweth
Nigh, publicado en 1860, Cumming consideró que la expresión “siete
tiempos” que aparece en Levítico 26:18, 19, 24 y 28 tenía una especial
relevancia profética. Reconociendo que la Biblia indica que tres tiempos y
medio equivalen a 1.260 días (véase Apocalipsis 12:6, 14), concluyó que
siete tiempos debían equivaler a 2.520 días. Además, el hecho de que un
día profético equivale a un año, los 2.520 días pasaron a ser 2.520 años
literales. Entonces, Cumming añadió (págs. 142, 143): “Pero, ¿cuándo
empezaron estos 2.520 años? Dios dice que en el tiempo en que el ‘rompería
el orgullo de su poder’. ¿Cuándo sucedió esto? Encontramos que las diez
tribus (de Israel) se hicieron tributarias tras el desmembramiento del
reino bajo Roboam y Jeroboam; pero las otras dos tribus retuvieron su
distanciamiento y existencia independiente hasta el tiempo de Manasés.
Ahora bien, téngase en cuenta que la cautividad de Judá bajo Manasés tuvo
lugar en el 3.480 A.M. (Año del Mundo). Si se añade a 3.480, el año del
mundo, el período de tiempo antes de Cristo, 652 años; y si además se
añade el año 1868 d.C., eso harán exactamente 6.000 años, lo que se conoce
como los seis días, o 6.000 años que constituyen la semana del mundo,
previa al descanso sabático o sábado milenario. En otras palabras, si se
añade al año del mundo 3.480, cuando el orgullo de Judá fue quebrado, los
siete tiempos o 2.520 años, encontraremos que eso asciende exactamente a
6.000 años. Bien, si esto es así, la aflicción de los judíos cesará para
finales del año 1867, los judíos serán restaurados, la opresión gentil
llegará a su fin; Jerusalén ya no será pisoteada sino recuperada. (...)
Cristo aparecerá a su antiguo pueblo. (...) Puede que me equivoque en esta
estimación del comienzo de la fecha; juzguen ustedes mismos. Yo aporto los
datos, pero me niego a decidir”. Fue la Historia la que decidió.
William Miller (1782-1849) suele ser reconocido como
fundador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Acerca de él, el
profesor Frank S. Mead escribió (Handbook of Denominations in the
United States, sexta edición, págs. 17, 18): “Tan influyente fue
William Miller (1782-1849), que a sus seguidores se les conoció durante
años como milleristas. Miller se hizo bautista en 1816. Enseguida empezó
un cuidadoso estudio de las Escrituras, concentrándose en las profecías de
Daniel y Apocalipsis. Usando tan solo la Biblia, sus referencias
marginales y la concordancia de Cruden, llegó a la conclusión a la que
muchos eruditos bíblicos del viejo y el nuevo mundo ya habían llegado, a
saber, que el ‘día’simbólico de la profecía bíblica representa un año.
También concluyó que los 2.300 ‘días’ de Daniel 8:14 empezaron al mismo
tiempo que las 70 semanas de años de Daniel 9, o desde 457 a.C., el año
del mandato de reconstruir y restaurar Jerusalén; y creía que el período
más largo de los dos terminaría en 1843 o cerca, calculándolo con el
sistema judío. Miller pensaba que el ‘santuario’ mencionado en Daniel 8:14
era la tierra (o la Iglesia) que sería limpiada por fuego en el segundo
advenimiento. Llegó a creer que esta limpieza tendría lugar en algún
momento entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Cuando la
expectativa del advenimiento no se hubo materializado en la primavera de
1844, muchos dejaron el movimiento. Los asociados de Miller, basándose en
un estudio meticuloso de tipos del Antiguo Testamento, establecieron una
segunda fecha, 22 de octubre de 1844, como el gran día antitípico de
expiación, confiando en que el ‘día del Señor está cerca, a las puertas’.
(...) El 22 de octubre pasó sin ninguna segunda venida. Entonces grandes
cantidades perdieron todo interés por el adventismo y volvieron a sus
anteriores iglesias o abandonaron la fe cristiana”. Los que permanecieron
en el movimiento adventista formaron nuevos grupos, como los actuales
Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia Cristiana del Advenimiento y la
Iglesia Cristiana del Advenimiento Primitiva. Incluso uno de los grupos
adventistas, los Segundoadventistas (no confundir con los adventistas del
séptimo día) enseñaron que el mundo y todo lo que había en él salvo los
segundoadventistas sería quemado en 1873 o 1874.
Uno de los ministros más influyentes de la costa oeste
de Estados Unidos es Chuck Smith, pastor de Calvary Chapel de Costa Mesa,
California, una iglesia independiente. En la sobrecubierta de su libro,
End Times, se denomina a Smith un “conocido erudito bíblico y profesor
de profecía”. Cuando este libro se publicó hace unos años, él hizo la
siguiente predicción: “Al mirar la escena mundial de hoy día, parece que
la venida del Señor está muy, muy cercana. Pero no sabemos cuándo será.
Podría ser que el Señor espera por más tiempo. Si entiendo correctamente
la Biblia, Jesús nos enseñó que la generación que vea ‘echar brotes a la
higuera’, el nacimiento de la nación de Israel, será la generación que vea
el regreso del Señor; creo que la generación de 1948 es la última
generación. Puesto que una generación de juicio dura cuarenta años y el
periodo de tribulación dura siete años, creo que el Señor podría venir a
por su iglesia en cualquier momento antes de que empiece la tribulación,
lo que significaría en cualquier momento antes de 1981. (1948 + 40 - 7 =
1981) Sin embargo, es posible que Jesús feche el principio de la
generación desde 1967, cuando Jerusalén volvió a estar bajo control
israelí por primera vez desde 587 a.C. No sabemos con seguridad cuál año
marca realmente el principio de la última generación" (págs. 35, 36).
Un punto de vista similar se expresó en el difundido
libro The Late Great Planet Earth, del pastor Hal Lindsey. Este
libro se publicó originalmente en mayo de 1970. En la página 43, Lindsey
recomendó: “La señal más importante de Mateo tiene que ser la restauración
de los judíos a su tierra en el renacimiento de Israel. Incluso la
‘higuera’ metafórica ha sido un símbolo histórico de la nación de Israel.
Cuando el pueblo judío, tras casi 2.000 años de exilio bajo incesante
persecución, volvió a ser una nación en mayo de 1948, la ‘higuera’ echó
sus primeras hojas. Jesús dijo que esto indicaría que él estaba ‘a las
puertas’, listo para volver. Entonces dijo: ‘En verdad os digo, esta
generación no pasará hasta que todas estas cosas tengan lugar’(Mateo
24:34). ¿Qué generación? Obviamente, en contexto, la generación que vería
estas cosas, principalmente el renacimiento de Israel. Una generación en
la Biblia es algo así como 40 años. Si esta es una deducción correcta,
entonces después de 40 años o así desde 1948, todas estas cosas podrían
tener lugar. Muchos eruditos que han estudiado la profecía bíblica durante
toda su vida creen que esto es así". Esto significaba que hacia 1988 o
1989, "todas estas cosas tendrían lugar”.
En cuanto a una confesión no cristiana, como es el
judaísmo, el libro When Prophecy Fails, de Leon Festinger, Henry W.
Riecken y Stanley Schaeter (University of Minnesota Press, 1956), pág. 9,
dice: "Entre los judíos de aquel tiempo (los años cuarenta del siglo
XVII), prevalecía la creencia de que el Mesías vendría en el año 1648. Su
venida iría acompañada de todo tipo de milagros y la era de la redención
empezaría a amanecer. (...) Sabbatai Zevi se autoproclamó como el
prometido Mesías ante su pequeño grupo de discípulos. No es necesario
decir que el año 1648 pasó y la era de redención no amaneció ni llegaron
los esperados milagros".
LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ EN RELACIÓN CON LA CUESTIÓN
La moderna confesión religiosa conocida como Testigos
de Jehová empezó con un joven americano llamado Charles Taze Russell,
nacido el 16 de febrero de 1852. Un examen de las Escrituras ayudado por
Nelson H. Barbour, de Rochester, Nueva York, llevó a Russell a la
conclusión de que 6.000 años de historia humana terminarían en 1874 (véase
Studies in the Scriptures, "The Finished Mystery", págs.54, 55).
Barbour era un adventista independiente que pensaba que
Cristo había estado presente, en su parousía, desde 1874 y que esta
presencia era invisible, no vista con los ojos literales. Esto situaba al
mundo en el “tiempo del fin” hacia 1874. Basándose en que los datos se
consideraban correctos y los puntos de vista se tenían por precisos, los
escritos de Russell reflejaban su aceptación de la fecha de 1874 incluso
después de separarse de Barbour (véase Studies in the Scriptures, "The
Finished Mystery", págs.167, 377, 386; también God’s Kingdom of a Thousand
Years Has Approached, págs. 186, 187; más tarde, el segundo presidente de
la Watch Tower Society, J.F. Rutherford, llegó a la fecha de 1874
aplicando el principio bíblico de “un día por un año” a los 1.335 días
mencionados en Daniel 12:12; los 1.335 años se añadieron al año 539 d.C. y
así se llegaba a 1874; véase Harp of God, págs. 234-236).
El error en la cronología fue más tarde corregido y
cambió el entendimiento sobre el asunto. De hecho, el error en la
cronología deducida de la Biblia tenía un desfase de 100 años (véase God’s
Kingdom of a Thousand years Has Approached, págs.206-211). La cronología
corregida trasladó el final de 6.000 años de historia humana hasta 1975,
lo que volvió a avivar la expectación entre los testigos de Jehová al
acercarse tal año (véase Life Everlasting in Freedom of the Sons of God,
págs.26-35 y la revista The Watchtower, 15 de agosto de l968, págs.
494-501). La noción de que el cumplimiento de 6.000 años de historia
humana llevaría al fin y sería seguido inmediatamente por acontecimientos
que culminarían en el abismamiento de Satanás y el principio del reinado
milenario de Cristo, es una noción mantenida por numerosos individuos a lo
largo de nuestra Era (véase, por ejemplo, el capítulo 15 de La Epístola de
Bernabé).
Después de los tiempos de Russell, los Testigos
tuvieron inclinaciones a adelantarse a los acontecimientos respecto al año
1925. En la publicación Vindication, libro 3, págs. 101, 102,
encontramos la referencia: “El rey Salomón llevaba en el trono de Israel
más de tres años cuando empezó la construcción del templo, o la casa
profética del Señor en Jerusalén. ‘Y fué en el año cuatrocientos ochenta
después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del
principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el
mes segundo, que él comenzó á edificar la casa de el Altísimo’ (1 Reyes
6:1). Es evidente que este texto debería decir, "... en el año quinientos
ochenta después que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto”,
el error surge en la traducción. (...) Cuando los israelitas salieron de
Egipto, Jehová fijó el mes de Abib, más tarde denominado Nisán, como el
inicio del año. (...) Zif era el siguiente mes, por tanto el segundo mes
del año, lo que fija el tiempo anteriormente mencionado como la primavera
del cuarto año del reinado de Salomón, o aproximadamente tres años y medio
después de que empezara su reinado. Esto bien podría coincidir con el
principio de la edificación de Sión, la casa real y oficial del Señor
Dios. Cristo Jesús fue colocado sobre su trono en el año 1914 (Salmo 2:6).
La primavera de su cuarto año nos llevaría la primavera de 1918. Salomón
finalizó la edificación del templo en Jerusalén siete años después de
empezarla. ‘Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el octavo mes,
fue terminada la casa con todas sus partes y de acuerdo con todo su
diseño. Por tanto, tardó siete años en edificarlo’ (1 Reyes 6:38). Aquí
tan solo se sugiere que esto podría significar que siete años después de
1918, es decir, el año 1925, marcaría el tiempo en que una cantidad
suficiente habría sido traída al templo invisible del Señor para
constituir los 144.000. (...) Allí donde las Escrituras no son claras
sobre un punto, no podemos saber con certeza que representan realmente
estas fechas representativas, si es que representan algo...”. También, en
The Watchtower del 15 de febrero de 1984, pág. 23, dice: “El año 1925
también supuso expectativas para los siervos de Jehová. Se pensaba que un
ciclo de 70 jubileos típicos (70 x 50 años) desde el tiempo en que Israel
entró en la Tierra Prometida terminaría en 1925 y marcaría el principio
del Gran Jubileo Antitípico, el Reinado Milenario de Cristo Jesús. No
resultó así”.
En 1941, los testigos de Jehová publicaron el folleto
Comfort All That Mourn en la pág. 22 leemos: “Fijémonos de nuevo en
la profecía de Daniel. Cuando Jehová entregó a Daniel la profecía, él no
la comprendía, así lo reconoce. Jehová hizo entonces que su ángel se
apareciera a Daniel, y éste le entregó el siguiente mensaje de Jehová: ‘Y
tú irás al fin, y reposarás, y te levantarás en tu suerte al fin de los
días’ (Daniel 12:13). Claramente, esta parte de la profecía significa que
Daniel murió y descansó en la muerte desde entonces, pero al final de los
días de la profecía Daniel será levantado de la muerte como hombre
perfecto y permanecerá en su ‘suerte’ (...) Confiamos en que Daniel, el
profeta de Dios pronto se levantará entre las personas de esta Tierra y
muchos lo verán y se regocijarán”. Basándose en la suposición de que
Daniel sería resucitado después de “los días” a los que acababa de
referirse, es decir, los 1.335 “días” mencionados en el versículo 12,
algunos Testigos prominentes llegaron a la conclusión de que Daniel y
otros como él (Abrahán, Isaac, Jacob, etc.) serían resucitados antes de la
"gran tribulación". Como una demostración pública de su fe en la
resurrección de estos fieles siervos de Dios de la antigüedad, los
Testigos adquirieron una propiedad en San Diego llamada “Beth-Sarim”, que
significa “Casa de príncipes” (esta propiedad aún existe, pero es
propiedad privada de personas no testigos). La Watchtower del 15 de marzo
de 1937, pág. 86, declaró: “Aquellos antiguos testigos especialmente
mencionados por el apóstol en Hebreos capítulo 11 (...) El Señor en su
bondad amorosa hace provisión y esperamos con confianza que aquellos
hombres fieles de la antigüedad estarán de vuelta en la Tierra antes de
que termine Armagedón y mientras algunos de los miembros del Resto estén
aún en la Tierra. (...) Hay al menos una casa en la Tierra cuyo título de
propiedad se mantiene en custodia para uso y beneficio de aquellos hombres
fieles” (véase también el libro Salvation de J.F. Rutherford, págs.
311-313). Esta interpretación honesta de Daniel 12:9-13, con el tiempo,
resultó ser inexacta.
(Los testigos de Jehová siguen manteniendo, pese a
estas expectativas no acertadas, que actualmente estamos en los “últimos
días”, basándose en su exégesis de los “siete tiempos” de Daniel 4 y en
los acontecimientos históricos que se consideran profetizados en el Nuevo
Testamento. Para más información: http://www.watchtower.org/languages/espanol/library/t19/article_01.htm)
Todas las citas bíblicas están tomadas de la versión Reina-Valera
de 1909. Las citas de publicaciones de los testigos de Jehová están
basadas en sus ediciones en inglés. El artículo está basado en parte del
artículo "The Churches, Jehovah's Witnesses, and the Question of
Unfulfilled Prophetic Expectations", publicado por Hal Flemings en http://www.jehovah.to/exegesis/general/prophetic.htm
Segunda Parte: ¿Quién es un falso profeta en el sentido bíblico?
Página principal