Esto
se preguntan algunos clérigos, como muestran las siguientes citas.
Por ejemplo, en Bolonia, Italia, las autoridades
eclesiásticas, con la aprobación del papa, celebraron un congreso para
estudiar la manera de combatir el éxito de los testigos de Jehová. La
Iglesia Católica levantó un “clamor de alarma”, según el periódico La
Repubblica, porque cada año diez mil católicos se hacen testigos de
Jehová.
El jesuita Giusseppe De Rosa dijo que “desde el punto
de vista religioso los más peligrosos son los testigos de Jehová. Vienen
completamente adiestrados; siempre tienen la Biblia en la mano”.
En un artículo de fondo que trataba específicamente de
los testigos de Jehová, la revista jesuita La Civiltá Cattolica dijo:
“La primera razón para la difusión de este movimiento
está en las técnicas de propaganda [es decir, en la predicación]. Por una
parte la obra es esmerada, efectuada de casa en casa por personas a
quienes se adiestra escrupulosamente en esta obra, y que están
profundamente convencidas [...]”
“La segunda razón del éxito de los TJ es la fuerza de
atracción del mensaje jehovista, porque puede satisfacer las necesidades,
demandas y expectativas de la gente de nuestro tiempo. Ante todo,
satisface la necesidad de certezas, algo que se aprecia mucho en un tiempo
en que todo es dudoso e inestable. [...] Sobre todo, es una revelación
absolutamente segura del futuro, y, por lo tanto, todos los que la aceptan
experimentan liberación de todo temor y ansiedad y pueden enfrentarse al
futuro con gozo, con la seguridad de que sobrevivirán a la destrucción que
le traerá el tremendo día de juicio de Dios a un mundo inicuo, para vivir
en felicidad eterna en la Tierra. En segundo lugar, el mensaje jehovista
ayuda a vencer la inquietud del individuo frente a los ayes de este mundo,
al anunciar que dentro de poco tendrá fin la situación insoportable de hoy
día, y que pronto, por lo tanto, habrá una nueva era, nacerá un nuevo
mundo del cual serán eliminados todos los inicuos que ahora triunfan.
[...]”
"La tercera razón del éxito de los TJ es que ese
movimiento da a sus miembros una identidad precisa y fuerte, y es un lugar
donde se les acoge con afecto y un sentido de hermandad y solidaridad”.
El documento del Vaticano analizó las necesidades de la
gente en la actualidad, y la cita anterior tomada de la revista jesuita
La Civiltá Cattolica mostró que el mensaje de los testigos de Jehová
es lo que satisface esas necesidades. Esto lo muestra también el escritor
católico Vittorio Messori en su libro reciente Scommessa sulla morte (Una
apuesta sobre la muerte), en el cual escribe:
“Pone a uno a pensar el darse cuenta de que una de
estas sectas apocalípticas -los testigos de Jehová- es la confesión o
religión que más rápidamente crece en el mundo. Está entre las religiones
que más se practican en muchos países [...] y quizás está en primer lugar
en lo que se refiere a fervor, celo, activismo, capacidad para hacer
prosélitos.”
“Y su presencia, cada vez más acentuada, no se limita a
países de tradición cristiana, sino que alcanza al mundo entero, donde, en
el nombre de Jehová, y en poco tiempo, obtienen resultados que suelen ser
superiores a los de misioneros católicos, protestantes y ortodoxos que han
trabajado por siglos.”
“Esta impresionante fuerza expansiva se les hace
incomprensible solo a los que no quieren admitir que [...] evidentemente
el modo como entienden la Biblia los testigos de Jehová satisface
verdaderas necesidades que otras teologías ya no satisfacen.”
“No se puede evitar la cuestión insinuando que los
Testigos prosperan porque asustan a la gente. Sucede precisamente lo
contrario: A diferencia de las iglesias 'oficiales', niegan la existencia
del infierno, y predican aniquilación, desaparición definitiva después de
la muerte, para los inicuos e incrédulos. Quizás esa sea una perspectiva
desagradable; pero ciertamente asusta menos que la amenaza de dolores
terribles por toda la eternidad”.
Sí, el Dios de los testigos de Jehová es un Dios
amoroso, no uno que aterrorice a la gente.
La siguiente cita es de la revista católica Mondo erre
de marzo de 1986:
“Debe decirse que los testigos de Jehová son los
primeros que viven la fe que predican: No se encolerizan, no fuman, no
acumulan riquezas, se mantienen fuera de las discusiones políticas, [...]
pagan los impuestos, viven una vida virtuosa y honrada, son felices y
serviciales. Todo esto ha hecho que la gente los aprecie”.